Blanca Martín: Máster de convivencia democrática

No son buenos tiempos para la convivencia, al menos en el plano discursivo. Si se debate poco, se acuerda menos y ese axioma perverso para el sistema democrático, pierde toda la ciudadanía.

A pesar de ello, hay ejemplos que alumbran nuestro camino con su ejemplo, paradigma que debería recorrer las aulas de nuestros colegios, institutos y universidades.

No hay mejor forma de sanar heridas, por más profundas que sean, que hablar sobre ellas, sus razones, el contexto y la locura social que, en forma de silencio o respaldo tácito a los verdugos, propició un calvario sin igual para Borja Sámper y Edu Madina, para toda la sociedad vasca y española que no entraba en la cosmovisión totalitaria del terrorismo de ETA.

Convencida de que toda convivencia democrática debe ser enseñada y defendida en todos los niveles de la sociedad, Eduardo Madina y Borja Borja han sido -y son- dos eminencias de la superación del dolor y del odio

Una vez acabado el periodo histórico Guerra Civil-Dictadura-Transición, se nos supone, como sociedad, lo suficientemente maduros como para entender que ninguna idea puede llevar al asesinato. No hay ningún, pero ningún argumento posible que pueda defender la tesis del fin de la vida de una persona.

En resumen, esa es la enseñanza de estos dos demócratas que tuvimos el gusto de ver y de oír en la Asamblea de Extremadura el pasado 9 de junio. Convencida de que toda convivencia democrática debe ser enseñada y defendida en todos los niveles de la sociedad, Edu y Borja han sido -y son- dos eminencias de la superación del dolor y del odio y hoy cuentan su historia, la de dos jóvenes demócratas amenazados por la banda terrorista, que han conseguido avanzar hacia un futuro lleno de espacios por conquistar.

Edu Madina no cree “que existan condiciones para una estructura militar como ETA en un contexto como el actual, aunque el ambiente se ha llenado en busca de purezas que no imaginé en una Europa vacunada frente a extremismos. La constitución alemana prevé una cifra de inflación porque en el momento en el que surgió el primer paso de un gran abismo alemán fue por un problema de pobreza masiva.”

Borja Sámper recuerda que “nosotros hemos vivido en una sociedad rota y atemorizada donde se imponía una manera de ser vasco, y ahora son tiempos propicios para que vengan a decirnos cómo ser español de verdad y excluirnos si no respondemos a sus requisitos.”

La democracia no es un estado natural. Es una enseñanza constante. Si perdemos de vista que el respeto y la pluralidad son la esencia misma del sistema, estamos en peligro. Más Eduardos y más Borjas son esenciales para evitarlos.

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