Adriana Lastra: Feminismo como respuesta

Tribuna de Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE.

La historia del feminismo es una historia de dura lucha, pero también es la historia de un éxito. Un éxito que ha traído mejores niveles de justicia social, de igualdad y de bienestar. Porque cuando el feminismo llega a la política, la política mejora. Cuando llega a una casa, a un aula o a una empresa, todas ellas mejoran. El feminismo siempre nos hace mejores como sociedad. 

Tres siglos son testigos del férreo compromiso de millones de mujeres frente a quienes decían “no” al avance de los derechos, frente a quienes querían mantener privilegios basados en la explotación y dominación de las mujeres. Un compromiso que ha ido creciendo generación tras generación, como lo han hecho las democracias.

Y es que no es posible desligar el feminismo de la democracia.

Entender por qué no se puede hablar de democracia si no hay igualdad implica conocer las condiciones de la desigualdad, la violencia y la discriminación que sufrimos las mujeres en nuestro día a día.

Entender que renegar de la igualdad es atacar uno de los valores sobre los que se constituye nuestro país como democracia es fundamental para reconocer a aquellos que lejos de cuidarla, tratan de debilitarla.

Hacer de la igualdad una prioridad y convertirla en un principio transversal que guíe cada una de nuestras acciones no es sólo una decisión, sino también un compromiso para construir una sociedad mejor.

Una sociedad en la que las mujeres no sean violentadas y asesinadas es una sociedad mejor.

Una sociedad donde las mujeres no puedan ser alquiladas o compradas, ya sea por nueve meses o por nueve minutos, es una sociedad mejor.

Una sociedad en la que los trabajos de las mujeres valgan lo mismo que los de los hombres, en la que sus trabajos sean dignos y justamente recompensados, es una sociedad mejor.

El feminismo tiene en su haber logros que han hecho más fuerte y más justa a la democracia: el sufragio universal femenino, la educación para las mujeres, la lucha contra la violencia de género o el avance y consolidación de los derechos sexuales y reproductivos son sólo algunos de ellos.

Detrás de cada derecho conquistado ha habido un grupo de mujeres que lucharon de manera incansable para que se pudiera hacer realidad.

Es un orgullo que el PSOE haya sido el partido que ha acompañado al movimiento feminista en todas sus luchas y que haya conseguido llevar esas reivindicaciones al Boletín Oficial del Estado en forma de leyes. No podía ser de otro modo porque la unión del feminismo y socialismo es una cuestión de principios. Si el socialismo nació para combatir toda injusticia, opresión y desigualdad, el feminismo nació para combatir la injusticia, la desigualdad y la opresión que sufren las mujeres.

Los socialistas y las socialistas sabemos que no es posible construir una sociedad justa sobre la explotación, tampoco sobre la explotación de las mujeres. Y así lo expresamos este ocho de marzo en las calles y las plazas de todo el país.

No podemos olvidar que después de cada ocho de marzo llega el nueve. Se acaban entonces las grandes movilizaciones en las calles, no hay pancartas ni abrimos telediarios, pero la lucha feminista permanece y es cada vez más fuerte.

Seguiremos mientras haya una sola mujer que sufra violencia machista, mientras haya una mujer que sea discriminada, mientras haya una mujer que sea explotada. Mientras haya un partido político que niegue la violencia de género y otro que negocie y subaste los derechos y libertades de las mujeres, la lucha feminista seguirá.

Nuestra tarea no tiene fin porque la reacción permanece y los derechos alcanzados no están asegurados. Decía Simone de Beauvoir que bastará una crisis para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. No se equivocaba.

Cada ola reaccionaria es una embestida contra los avances en igualdad y en libertad. Las mujeres que tomamos el relevo a quienes nos precedieron sabemos que formamos parte de algo mucho grande. Que nos toca seguir esa defensa, nos toca continuar con ese hilo histórico de solidaridad, como lo harán las que vengan mañana.

Nosotras pasaremos, pero el Partido Socialista seguirá defendiendo y avanzando en derechos para las mujeres, conquistando los espacios que nos pertenecen y erradicando la desigualdad. Solo así conseguiremos una democracia mejor y una respuesta a esa pregunta permanente: ¿cuál es el camino a seguir? La respuesta es el feminismo. Siempre el feminismo, siempre la justicia, la igualdad y la libertad.

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