Lara Garlito: Cielo rojo

Todas y todos estábamos mirando al cielo, pendientes de su comportamiento, pendientes, como ya escribía en semanas anteriores sobre la necesidad de que nuestros suelos estuviesen cubiertos de agua; pero de repente, el cielo se volvió de un color inesperado, se volvió rojo, naranja, marrón, como queramos describirlo en la gama de los ocres. Las redes, que tanto espanto y odio reparten en ocasiones, como todo en la vida, también tienen otra parte, y es convertir en divertido algo que no lo es. Nos sacaron una sonrisa, y al mover el coche todas las mañanas miraba al cielo y no podía quitarme de la cabeza las bromas con la imagen de vivir en C.S.I. Miami (sí, yo pasé la fase de horas siguiendo las investigaciones de Grisson y nunca me gustó el cambio); pero todo es más serio que todo ello, como si la canción de José Luis Guerra El costo de la vida sonase, las preocupaciones sobre el coste de todo a nuestro alrededor aparecían al instante, es muy caro en el amplio sentido.

Pese a que, por suerte, son muchas las sonrisas que aparecen producto de la impasible, ya, capacidad de sorpresa a la que a marchas forzadas nos impone la realidad, no es menos cierto, que son tiempos duros y altamente complejos los que afrontamos. Nadie estaba preparado para enfrentar una pandemia de las magnitudes que lo hemos hecho. Nadie imaginaba una guerra invasora en el corazón de Europa, nadie sospechaba en sus casa que pudiésemos ver a civiles siendo el objetivo de los cañones, nadie… pero la realidad nos muda los ojos, las prioridades y las condiciones, y aunque sigamos mirando el cielo en busca de agua no caeremos en la tentación que algunos pretenden con afirmaciones vacías, de mirar su dedo. Miramos el cielo porque nos preocupa el campo, nos preocupa su gente, nos preocupa las consecuencias de todo ello.

Miramos a nuestro alrededor porque no podemos y desde luego, no debemos, extraernos y elevarnos de lo ajeno, por eso es más necesario que nunca la unidad y fortaleza para hacer frente a la situación a la que nos ha conducido la guerra de Rusia invadiendo Ucrania, unidad para bajar el precio de la gasolina, el gas o la luz, unidad para que las familias tengas los resortes sociales necesarios, unidad para que los agricultores y ganaderos puedan saber que cuentan con medidas para la sequía. 

Unidad porque fue la mejor lección que Europa dio a través de los fondos extraordinarios.

Unidad porque se trata de todos.

China en estos momentos alude aTaipéi: «se aprovecha del sufrimiento de otros para lograr sus propios objetivos políticos».

Otros, aquí, nos enseñan el dedo tirando piedras por los puentes y jugando con el sufrimiento de no llegar a fin de mes. No miran al cielo, miran las encuestas.

Unidad porque es la mayor de las utilidades, de las esperanzas.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Ver más

  • Responsable: Florencio Vallinot Tovar.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a dinahosting.com que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.